jueves, 15 de julio de 2010

¡No vaya a ser que se equivoquen!

No es un secreto para nadie que el gobierno se siente empantanado con la cuestión de la comida importada podrida –en realidad no está claro si ya estaba podrida al momento de importarla o si la dejaron podrirse luego de arribar a nuestros puertos. En todo caso, se nota que el gobierno está tratando de dejar ese tema en el pasado, y para lograr este objetivo le propone a la opinión pública diversos temas de discusión: la Iglesia Católica, mediante el procedimiento de insultar al cardenal y a los obispos; el Senado de Chile, más recientemente, por atreverse a solicitar a la ONU y a la OEA que vengan a “vigilar” las próximas elecciones a la Asamblea Nacional, cosa que iban a hacer de todos modos; el terrorismo internacional, a través de una obrita de teatro representada por un supuesto terrorista centroamericano, atrapado por las fuerzas del orden cuando llegaba a Maiquetía disfrazado de turista; la derecha nacional, a través del sembrado de explosivos o sus componentes en el apartamento de un opositor, convenientemente allanado al filo de la medianoche de un día de semana cualquiera; y paremos de contar.

Todos estos recursos, dialécticos unos, histriónicos otros, dan la impresión de que hay una pobreza creativa generalizada en el gobierno. Si hiciera falta introducir un nuevo tema en la conversación nacional, hay dos ejemplos rutilantes en nuestros vecinos y amigos. El primero, impresionante, es el de la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo en el Congreso argentino: si el gobierno hubiese propuesto esa discusión, como un tema relevante de derechos humanos en nuestra nación, al día siguiente del primer hallazgo de comida podrida, todos, absolutamente todos estaríamos discutiendo ese asunto, sin prestar atención a podredumbre alguna, aunque la carcoma tumbase hasta la cúpula del Capitolio. Que si los gay tienen derechos, que si son enfermos mentales, que si nacen así o menos, la discusión duraría meses.

Pero como para los gustos se hicieron los sabores, si esta discusión no fuese del agrado del gobierno –se me ocurren un par de razones por las que no desearían exponerse a ciertos comentarios pasados de tono del populacho- siempre podemos seguir el ejemplo del Brasil, que a su vez copia de sus predecesores portugueses, y plantear la despenalización de la marihuana. Esto tendría un efecto importante en toda la sociedad, considerando la tentación siempre presente para nuestros efectivos de la “Ley y el Orden”, a extorsionar a cualquiera que se ponga a su alcance, sea por el consumo de drogas o por la recientemente criminalizada adquisición de divisas extranjeras, etc.

Nuestro gobierno no se arriesgará a proponer ninguna discusión significativa, ¡no vaya a ser que se equivoquen! Sería muy discordante con su actuación en todos estos años, que los fueran a recordar por algo bueno.

martes, 8 de junio de 2010

LIBROS

La Parábola de la Prohibición

Un estrambótico capítulo de la historia nos puede enseñar mucho.

Por Johann Hari

Publicado en SLATE el Jueves, 3 de junio de 2010 a las 10:03 AM ET

Traducción Max Flint

Desde que comenzamos a merodear las sabanas de África, los seres humanos hemos presentado algunos impulsos apabullantes e inextirpables – para obtener comida, sexo y drogas. Cada sociedad humana ha buscado atajos para alcanzar un estado alterado de conciencia: el hambre de una subida química, una bajada o un empujón de costado placenteramente nuevo es universal. Mire detenidamente a través de la historia y se consigue por doquier. Ovidio decía que el éxtasis inducido por las drogas era un regalo de los dioses. Los chinos fabricaban alcohol ya en la prehistoria y cultivaban opio para el año 700 AC. En fragmentos de pipas de arcilla hallados en la casa de William Shakespeare, se encontró cocaína. George Washington insistía en que los soldados americanos recibieran whiskey todos los días, como parte de sus raciones de alimentos. La historia humana está llena de químicos, bajones y resacas.

En cada generación, hay moralistas que tratan de empapar este impulso natural en condenas morales y quemarlo en una hoguera. Creen que los humanos, despojados de sus intoxicantes, se harán más racionales o más éticos o mejores. Señalan con el dedo a los adictos y a las sobredosis, y creen que ellos revelan la verdadera cara – y el final lógico – de pedir algo en el bar o fumarse algo. Y creen que podemos ser salvados de nosotros mismos, con sólo elegirlo. Su visión contiene su propia promesa intoxicante.

Su logro más famoso – la criminalización del alcohol en los Estados Unidos entre 1921 y 1933 - es una de las grandes parábolas de la historia moderna. La magnífica historia escrita por Daniel Okrent, “Last Call: The Rise and Fall of Prohibition” [“Última Llamada: Auge y Caída de la Prohibición”], muestra cómo una coalición de gente de gran corazón, la mayoría bien intencionados, se unieron y cambiaron la constitución para prohibir la bebida. El día que comenzó, uno de los líderes del movimiento, el predicador evangélico y antiguo héroe del básquetbol Billy Sunday, le mostró a su extática congregación cómo se vería el Nuevo Mundo Seco: "Se acabó el reino de las lágrimas. Los barrios pobres pronto serán sólo un recuerdo. A nuestras prisiones las convertiremos en fábricas y a nuestras cárceles en almacenes. Los hombres caminarán erguidos, las mujeres sonreirán y los niños reirán. El infierno quedará rasgado para siempre.”

Nunca fue más urgente contar la historia de la Guerra contra el Alcohol – porque su nieta, la Guerra contra las Drogas, comparte el mismo ADN. Este paralelismo se cierne sobre el libro como un añejo vapor alcohólico, aunque Okrent sólo se refiere a él en la última página, brevemente - y prueba una vez más el viejo dicho de Mark Twain: “La Historia no se repite, pero sí rima.”

Nunca hubo unos Estados Unidos sin alturas químicas. Los indios usaban alucinógenos rutinariamente, y el barco que trajo a John Winthrop y los primeros puritanos al continente llevaba tres veces más cerveza que agua, junto con 10.000 galones de vino. Fue una sociedad tan remojada en alcohol, que da dolor de hígado leer las estadísticas más crudas: En 1830, el ciudadano promedio bebía siete galones de alcohol puro por año. Los Estados Unidos tenían tal hambre de borracheras que cuando se produjo un contragolpe contra toda esta bebedera, la propuesta inicial del movimiento de la abstinencia fue que diluyeran el alcohol con opio.

No es difícil ver los problemas, y el placer, que causaba este aire viciado de licor – y el contragolpe lo lanzó una furiosa ama de casa de un pequeño pueblo en Ohio. Un domingo de 1874, Eliza Thompson – una madre de ocho hijos que nunca había hablado en público- se paró frente a la multitud, en su iglesia, y anunció que los Estados Unidos nunca serían libres o devotos hasta que la última botella de whiskey se vaciara sobre la seca tierra. Una gran multitud de mujeres la ovacionó: creían que sus maridos malgastaban sus salarios en el bar. Marcharon como una sola hasta el bar más cercano, donde cayeron de rodillas y rezaron por el alma del dueño. Rehusaron marcharse hasta que él se arrepintiera. Hicieron turnos de oración de seis horas, en la calle, hasta que el patrón finalmente salió con la cabeza gacha, y aceptó cerrar el bar. Entonces, el maratón de rezos se mudó al frente de cada negocio de venta de alcohol del pueblo. En diez días, de los 13 bares originales sólo quedaban cuatro, y la rebelión se esparcía por todo el país.

Las mujeres fueron las que lideraron el primer grito de Abstinencia, y fueron las mujeres las que lograron que sucediera la Prohibición. Una mujer llamada Carry Nation se convirtió en símbolo del movimiento, cuando viajó de bar en bar con un hacha descomunal, volviéndolos pedazos a hachazos. De hecho, la Prohibición fue un de los primeros y más directos efectos de la expansión del voto. Este es uno de los primeros mechones grises en esta historia. Los proponentes de la Prohibición eran principalmente progresistas –y algunas de las personas más admirables de la historia estadounidense, desde Susan B. Anthony hasta Frederick Douglas y Eugene V. Debs. Las pioneras del feminismo estadounidense creían que el alcohol era la raíz de la brutalidad de los hombres contra las mujeres. El movimiento anti-esclavitud vio la adicción al alcohol como una nueva forma de esclavitud, que sustituía los grilletes en los tobillos por las botellas de whiskey. Uno puede ver el mismo prohibicionismo de izquierdas hoy día, cuando gente como Al Sharpton dice que las drogas deben ser criminalizadas, porque causan verdadero daño en los ghettos.

Por supuesto, también hubo proponentes de la Prohibición más obviamente siniestros, que presionaron a los progresistas para que hicieran extrañas alianzas. El Ku Klux Klan decía que la “ginebra de negro” era la principal razón por la que los negros oprimidos eran propensos a la rebelión y que si se prohibía el alcohol, estarían más aletargados. Un eco de esto persiste en la cepa actual de prohibición. La cocaína y el crack son igualmente dañinos, pero el crack –usado desproporcionadamente por los negros- tiene sentencias de cárcel mucho más largas que la cocaína, que es usada mayoritariamente por los blancos.

Fue en este contexto que surgió la Liga Anti-Bares, para convertirse en el grupo de presión más poderoso en la historia de los Estados Unidos y el único que cambió la Constitución a través de campañas políticas pacíficas. Comenzó con un hombrecito llamado Wayne Wheeler, quien era tan seco como el Sahara y el doble de recalentado – y un genio político, capaz de maniobrar a los políticos de todos los partidos para que apoyaran una prohibición. Los amenazó tejiendo una coalición de evangélicos, feministas, racistas e izquierdistas - el equivalente de arrear juntos a Sarah Palin, la Asociación Nacional de Mujeres, David Duke y Keith Olbermann, para hacer una fuerza política imparable.

Con la aprobación de la 18ª Enmienda en 1921, comenzaron las disfunciones de la Prohibición. Cuando uno prohíbe una droga popular que millones de personas quieren, la droga no desaparece. En cambio, se transfiere de la economía legal a las manos de patotas criminales armadas. A través de los Estados Unidos, los hampones se regocijaron de haber recibido uno de los mayores mercados en el país, y desataron una armada de cargueros, vapores y hasta submarinos para traer de nuevo el aguardiente. A nadie que lo quisiera, le faltó un trago. Como escribió el periodista Malcom Bingay, “Era absolutamente imposible conseguir un trago, a menos que uno caminara al menos unos tres metros y le hablara al ocupado barman con una voz suficientemente alta como para que lo pudiera oír por sobre el tumulto.”

Así que, ¿si no se logró eliminar el alcoholismo, qué se logró? Lo mismo que logra la prohibición hoy día – un desencadenamiento masivo de la criminalidad y la violencia. Estallaron las guerras entre bandas, torturándose y matándose unos a otros, primero, para conseguir el control de sus territorios y para conservarlo, luego. Miles de ciudadanos ordinarios quedaron atrapados entre dos fuegos. El ícono de la nueva clase criminal fue Al Capone, una figura tan fijada en nuestras mentes como el Rey del Crimen Carismático de la cicatriz en la cara, perseguido por el áspero agente federal Elliot Ness, que los detalles biográficos de Okrent lo parecen desinflar curiosamente. Capone sólo tenía 25 años cuando logró mandar en el bajo mundo de Chicago, a punta de torturas. Se fue de la ciudad cuando tenía 30, y era un cadáver sifilítico a los 40. Sin embargo, era un expositor elocuente de su propio caso, diciendo simplemente, “Le doy al público lo que quiere. Nunca tuve que usar vendedores agresivos. ¡Vaya! Si nunca pude satisfacer la demanda.”

En 1926, él y sus colegas hampones estaban ganando $3,6 millardos de dólares por año – ¡en dinero de 1926! Para ponerlo en perspectiva, esa cantidad era mayor que el presupuesto del gobierno estadounidense. Los criminales podían ofrecer más dinero y tenían más poder de fuego que el estado. Así que paralizaron a las instituciones de un estado democrático y reinaron, igual que lo hacen los narcos hoy en México, en Afganistán y en los ghettos, desde el Centro Sur de Los Ángeles hasta las banlieues de París. Les han entregado un mercado tan gigantesco que se pueden dotar de herramientas para intimidar a cualquiera en su área, sobornar a muchos policías y jueces hasta volverlos sumisos, y lograr un tamaño tan vasto que la policía honesta no podría ni empezar a agarrarlos a todos. El finado Premio Nobel de Economía, Milton Friedman, dijo, “Al Capone personifica nuestros intentos iniciales de prohibición; las bandas de los Crips y los Bloods personifican nuestro intento actual.”

Una noción sobre nuestro ataque de prohibición nos llega como una onda expansiva, más que cualquier otra, desde la historia de Okrent. Las bandas armadas criminales no le tienen miedo a la prohibición: les encanta. Okrent ha descubierto evidencias fascinantes de que, a veces, las bandas criminales financiaron a los políticos “secos”, precisamente para mantener vigente la prohibición. Sabían que si se terminaba, la mayoría del crimen organizado en los Estados Unidos iría a la quiebra. Es una ironía asquerosa que los prohibicionistas hayan tratado de presentar a los legalistas – entonces y ahora – como los “amigos de los contrabandistas” o “los aliados de los narcos.” La verdad es precisamente lo opuesto. Los legalistas son las únicas personas que pueden llevar a la quiebra y destruir a las bandas de narcos, igual que destruyeron a Capone. Sólo los prohibicionistas los pueden mantener vivos.

En cuanto un producto es controlado solamente por criminales, desaparecen todos los controles de seguridad y la droga se vuelve mucho más mortal. Luego de 1921, se hizo común diluir y etiquetar de nuevo al alcohol industrial venenoso, que todavía se podía comprar legalmente, y venderlo en vasos de medio litro. Este “matarratas” causó epidemias de parálisis y envenenamiento. Por ejemplo, un sólo lote de aguardiente malo dejó lisiadas a 500 personas en Wichita, Kansas, al comienzo de 1927 – un evento usual. Ese año, nada más en la ciudad de Nueva York, murieron envenenadas por aguardiente malo unas 760 personas. Wayne Wheeler persuadió al gobierno para que no eliminase las toxinas fatales del alcohol industrial, porque era bueno mantener ese “desincentivo”.

Las fallas de la prohibición eran tan obvias que los políticos en el poder admitían en privado que la ley se derrotaba a sí misma. El presidente Warren Harding se trajo $1.800 de bebidas alcohólicas cuando se mudó a la Casa Blanca, mientras que Andrew Mellon – el funcionario a cargo de hacer cumplir la ley – decía que “no era factible.” De igual modo, los tres últimos presidentes de los Estados Unidos fueron usuarios recreativos de drogas en su juventud. En cuanto dejó de ser presidente, Bill Clinton pidió la des-criminalización del cannabis, y posiblemente Obama haga lo mismo. Sin embargo mientras están en el cargo, continúan parloteando perogrulladas sobre “erradicar las drogas.” Insisten en que el resto de los líderes del mundo se resistan a los llamados de sus poblaciones para una mayor liberalización y, por el contrario, “toman medidas enérgicas” contra las bandas de narcos – sin que importe la violencia que desatan con eso. De hecho, Obama elogió recientemente a Calderón por sus “enérgicas medidas” contra las drogas, llamándolo – sin ironía aparente – “el Elliot Ness mexicano.” Obama debería saber que Ness llegó a pensar que su Guerra al Alcohol fue un siniestro fracaso y que murió hecho un borracho – pero la prohibición de las drogas les nubla el cerebro a los políticos.

Ya en 1928 estaba claro el fracaso de la Prohibición, pero sus opositores estaban desmoralizados y sin esperanzas. La prohibición parecía una parte inmóvil del paisaje político estadounidense, puesto que volver a modificar la Constitución requería de grandes mayorías en cada estado. Clarence Darrow escribió que “trece estados “secos” con una población total menor que la del estado de Nueva York pueden retardar que se derogue, hasta que vuelva a pasar el cometa Halley” así que “uno podría igualmente hablar de tomar unas vacaciones de verano en Marte.”

Sin embargo, sucedió. Sucedió de repente y completamente. ¿Por qué? La respuesta se encuentra en su billetera, con el duro dinero. Luego del Gran Crack, los ingresos de impuestos sobre la renta del gobierno colapsaron 60 por ciento en sólo tres años, mientras que la necesidad de gastar para estimular la economía llegó a las nubes. El gobierno de los EEUU necesitaba una nueva fuente de ingresos, pronto. De pronto, la gigantesca industria sin obstáculos del alcohol se vio como una enorme olla llena de dinero, al final del arco iris prohibicionista. ¿Podría suceder lo mismo hoy, después de nuestro Gran Crack? El estado de California, en bancarrota, está por pasar un referéndum para legalizar el cannabis y gravarlo, y el gobernador Arnold Schwarzenegger ha indicado que se podrían recaudar cantidades masivas de dinero. Sí, la historia rima.

Es comprensible que mucha gente se preocupe de que la legalización cause un gran aumento en el uso de drogas, pero los hechos sugieren que eso no es así. Portugal des-criminalizó la posesión personal de todas las drogas en 2001 y – como lo demuestra un estudio de Glenn Greenwald para el Instituto Cato – casi no tuvo ningún efecto. De hecho, el uso de las drogas disminuyó un poco entre los jóvenes. Del mismo modo, Okrent dice que terminar la prohibición del alcohol “hizo más difícil, no más fácil, conseguir un trago. …Ahora había horarios de cierre y límites de edad, así como una colección de proscripciones geográficas que mantenían a los bares o las licorerías a cierta distancia de las escuelas, las iglesias y los hospitales.” La gente no bebía mucho más. El único cambio fue que no tenían que recurrir a bandas criminales armadas para beber, y no tenían que terminar empinándose vaso de veneno.

¿Quién defiende la prohibición del alcohol hoy día? ¿Queda alguien que lo haga? El eco de este silencio nos debería sugerir algo. Eliminar la prohibición de las drogas parece un enorme esfuerzo, igual que lo pareció eliminar la prohibición del alcohol. Pero cuando desaparezca, cuando las bandas de narcos no sean más que un recuerdo en bancarrota, cuando los drogadictos sean tratados como gente enferma que necesita atención médica y no como criminales inmorales, ¿quién lo va a lamentar? La historia estadounidense está llena de marcas de pústulas de los movimientos utópicos que preferían las ilusiones simplistas al duro escrutinio de la realidad, pero que inevitablemente llegaron a su cima y finalmente reventaron como las olas. La resplandeciente historia de Okrent nos deja con una noción que se distingue de las demás, picante como el whiskey: La Guerra contra el Alcohol y la Guerra contra las Drogas fracasaron porque eran, bajo todo el bullicio, una guerra contra la naturaleza humana.

viernes, 14 de mayo de 2010

El gobierno de Hugo Chávez: La demolición de Venezuela

Los venezolanos están empezando a perder el amor por su presidente. ¿Se les permitirá sacarlo del poder con los votos?

13 de mayo 2010 | De la edición impresa de The Economist

Con su belicosa grandilocuencia, los gestos teatrales y las bromas de poco fiar, Hugo Chávez, el presidente de Venezuela durante los últimos 11 años, se ha convertido en uno de los gobernantes más reconocidos y controvertidos del mundo. Sus fans lo saludan como a un salvador de los oprimidos del planeta, un hombre que está liderando una revolución de base contra el imperialismo norteamericano y sus cipayos locales. Pero para muchos otros, incluyendo a este periódico, ha llegado a encarnar un nuevo modelo de gobierno autoritario, post-guerra-fría, que combina un mandato democrático, un socialismo populista y anti-americanismo, así como el nacionalismo de los recursos naturales y una represión cuidadosamente calibrada.

Este modelo ha demostrado ser un éxito sorprendente en todo el mundo. Las versiones se encuentran en países tan dispares y diferentes como Irán, Rusia, Zimbabwe y Sudán. De una forma u otra, estos regímenes afirman haber creado una alternativa viable a la democracia liberal.

En el caso del señor Chávez, este alegato ha sido respaldado sobre todo por el petróleo. Por un lado, ha desplegado los ingresos petroleros en el extranjero para ganar aliados, y para sostener a los hermanos Castro en el poder en Cuba. Por el otro lado, después de haber echado a patadas a las multinacionales occidentales, ha firmado acuerdos de inversión con empresas petroleras de propiedad estatal. El mes pasado China acordó prestarle a Venezuela $ 20 mil millones, principalmente para la explotación petrolera. Chávez ha armado su revolución con aviones rusos, tanques y fusiles (aunque comprados a plazos). Mientras tanto, un juez español acusa a su gobierno de dar refugio a miembros de ETA, el grupo terrorista vasco. Algunos mensajes interceptados de correo electrónico de los líderes de las guerrillas FARC de Colombia sugieren que han recibido ayuda, y posiblemente armas, a través de Venezuela. Por supuesto, el gobierno de Venezuela niega tales afirmaciones. Entonces, ¿cuán grande es la amenaza que representa Chávez y qué, en todo caso, se puede hacer al respecto?

La edad oscura de Venezuela

Ciertamente, sus amenazas contra Colombia, que incluyen un embargo comercial total, si Juan Manuel Santos, un ex ministro de Defensa, gana las elecciones presidenciales este mes- y la evidencia de su apoyo encubierto a las FARC son preocupantes. Son una fuente constante, aunque por ahora haya sido controlable, de tensiones regionales. Y sus esfuerzos para construir un bloque basado en unas "revoluciones" auto-proclamadas, el anti-americanismo y el comercio administrado en el corazón de la América Latina democrática han servido para socavar la propia causa de la integración regional de la que afirma ser el campeón. Pero poniendo la retórica a un lado, su influencia en la región alcanzó el máximo hace un par de años. Perdió un aliado, aunque en circunstancias lamentables, cuando el presidente de Honduras, Manuel Zelaya, fue derrocado el año pasado. Varios otros están a la defensiva.

Mucho más importante es el daño que el señor Chávez está haciendo a su propio país. Su "socialismo del siglo 21" es una construcción precaria. La caída breve en el precio del petróleo de 2008-09 fue suficiente para hundir a la economía de Venezuela en la estanflación -incluso mientras el resto de América Latina está disfrutando de una vigorosa recuperación económica. Los venezolanos están sufriendo la disminución del salario real, la persistente escasez de productos de consumo masivo (la carne es el más reciente añadido a la lista de los productos que escasean) y los cortes diarios de energía.

Los apagones son en parte el resultado de la sequía. Pero también son la señal más dramática de que una década de mala gestión de la economía y de los servicios públicos ahora está cobrando la factura. Hay más portentos desagradables en abundancia. Las divisas duras están escaseando en uno de los principales exportadores mundiales de petróleo: para comprar un dólar en el tolerado mercado paralelo ahora se requiere casi el doble de moneda local que con el tipo de cambio oficial (y tres veces más que a la tasa privilegiada para "importaciones esenciales" ). Los inversores califican la deuda del país como la más riesgosa del mundo. La delincuencia y la corrupción están floreciendo.

La elección que viene entre Chávez y la democracia

Torpemente para el señor Chávez, todo esto ocurre cuando se enfrenta a unas elecciones legislativas en septiembre, el preludio de una elección presidencial vital en diciembre de 2012. Esto apunta a la contradicción en el corazón de su proyecto. Él considera a su revolución como permanente e irreversible. Sin embargo, deriva su legitimidad de las urnas. Ha sido elegido tres veces, y ganó cuatro referendos. Ha vaciado a la democracia de Venezuela, subyugando a los tribunales, acosando a los medios de comunicación e intimidando a los opositores. Pero no ha podido, o no ha querido, ignorar o reprimir a la oposición en la misma medida que lo ha hecho Mahmoud Ahmadinejad de Irán, o incluso el ruso Vladimir Putin, y mucho menos los hermanos Castro en Cuba.

La opinión pública sigue siendo importante en Venezuela. Cabe destacar que las encuestas de opinión muestran que dos de cada cinco venezolanos todavía apoyan a Chávez (una proporción superior a la de los electores británicos que votaron por el Partido Conservador, el socio principal en la nueva coalición de gobierno del país). Eso es un tributo a su habilidad para convencer a los pobres que él es su campeón, a los errores de la oposición, a los años de precios récord del petróleo y a la crueldad con la que saquea la economía para el beneficio a corto plazo de sus partidarios. Esto significa que es poco probable que desaparezca. Pero si la oposición presenta una alternativa creíble, no es irrisorio imaginar que en el 2012 Venezuela se enfrentará a una dura elección: el señor Chávez o la democracia.

Toda la evidencia indica que los venezolanos, incluidos muchos chavistas, son demócratas y quieren seguir siéndolo. Pero el señor Chávez sigue empujando su revolución como si tal cosa, nacionalizando cada vez más empresas, expropiando propiedades privadas y encerrando selectivamente o acosando a sus oponentes. Así que la pregunta que se hacen cada vez más en Caracas es si el régimen de Chávez se va a acabar pacíficamente o no.

La respuesta se encuentra en gran medida con los propios venezolanos. Pero los extranjeros, especialmente en América Latina, pueden desempeñar su parte, instando a que la oposición reciba garantías de que pueda participar tanto este año como en el 2012 en igualdad de condiciones. Esto va especialmente para el Brasil democrático, cuyo presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, ha abrazado a Chávez mucho más de lo deseable para el interés a largo plazo de su propio país. El Sr. da Silva ha ayudado a consolidar la prosperidad, la libertad y la democracia en Brasil. Debería esperar que lo mismo suceda en Venezuela. Chávez, por desgracia, no es el hombre para hacerlo realidad.

sábado, 8 de mayo de 2010

UNESCO y Guinea Ecuatorial

Una idea brillante de la ONU

¿Porqué dejar que sólo un déspota nombre y dote un premio nuevo, cuando tantos otros merecen elogios?

No es un caníbal, a pesar de todo lo que la difamatoria prensa occidental y los opositores exiliados digan. Ningún tribunal le ha condenado, o a su familia, por embolsarse los fondos estatales, cualesquiera que sean los alegatos del Senado de los Estados Unidos y de las organizaciones no gubernamentales. Y él gana las elecciones habituales, tan libres y justas como muchas otras en África Central. A cualquier persona que dude del amor de su pueblo, sólo le basta recordar el admirable apoyo del 95% que obtuvo en una elección presidencial en noviembre pasado.

¿Por qué preocuparse, entonces, por una decisión de la UNESCO, el organismo de las Naciones Unidas responsable de la educación y la ciencia, de poner en marcha un premio a los logros en las ciencias de la vida, pagado por el Presidente Obiang Nguema de Guinea Ecuatorial y que lleva su nombre? ¿No era Alfred Nobel un fabricante de armas, antes de dotar el premio con su nombre?

Muchos critican constantemente al régimen del señor Nguema, tal vez porque arrebató el poder en un golpe de estado hace 30 años y porque compite con Muammar Gaddafi de Libia, como el líder que más tiempo lleva en servicio en África. Por el contrario, deberían elogiar su impresionante estabilidad. Los extranjeros se quejan de la detención y asesinato de líderes de la oposición, la represión de la prensa, o del desperdicio de los ingresos petroleros gastados en palacios y autos de lujo. Pero los pragmáticos estarán de acuerdo con el Sr. Nguema en que Human Rights Watch y los demás claramente quieren "chantajear" a su país. Los rumores de horrores en sus cárceles, como la tristemente célebre prisión de Playa Negra, son claramente exageraciones. Un relator especial de la ONU, quien describió las condiciones "inhumanas" y la "tortura sistemática" en las cárceles de Guinea Ecuatorial, fue bastante razonablemente despedido por el Sr. Nguema, por debatir esta cuestión con el único miembro de la oposición en el parlamento.

Los observadores deben centrarse en la generosidad del Sr. Nguema. El nuevo premio de la UNESCO le va a costar unos 3 millones de dólares (sin incluir los honorarios de los grupos de presión y las empresas de relaciones públicas que le arrimaron esto). En lugar de poner reparos, otras organizaciones deben seguir la postura de la UNESCO.

Todos deben tener premios

El Programa Mundial de Alimentos, para empezar, debe pedir al Presidente de Zimbabwe los fondos necesarios para establecer un premio Robert Mugabe a la productividad agrícola. A continuación, la agencia de refugiados de la ONU podría exprimir unos cuantos millones de dólares de la junta de gobierno de Myanmar para un premio Than Shwe a la promoción de los derechos de las mujeres encarceladas. La Organización Mundial de la Salud seguramente podría seducir al primer ministro de Italia, para que proporcione algún dinero para una medalla Silvio Berlusconi a los avances en educación sexual. El Organismo Internacional de Energía Atómica podría pedirle a Irán para un premio Mahmud Ahmadineyad al patrocinio de la energía nuclear pacífica.

Lo único malo de esta propuesta es que a nadie se le ocurrió antes. Saddam Hussein podría haber dotado un premio celebrando el multiculturalismo. Idi Amin, el gran presidente showman de Uganda, podría haber establecido un premio para la innovación en la ciencia culinaria. Muchos conservadores estadounidenses desconfían de las Naciones Unidas; quizás se sentirían de otro modo si los antigues amigos del ex vice-presidente Dick Cheney hubieran dotado un premio a la transparencia en el gobierno. Tal vez la UNESCO podría promover la elegancia en el vestir, con un premio Kim Jong Il al dictador mejor vestido o poner en marcha una campaña para la brevedad al hablar en público con el nombre del presidente de Venezuela, Hugo Chávez.

La creación de premios, no debería presentar ningún problema. Conseguir que alguien los acepte puede que sí.

Tomado de "The Economist", Mayo 7, 2010

miércoles, 27 de enero de 2010

¡No estamos solos!

Independientemente de tu opinión sobre la existencia de vida inteligente en otras partes del Universo, los venezolanos tenemos que concluir que no estamos solos. El editorial del Washington Post de hoy así lo indica. Sin más introducción, lo que sigue es mi traducción "libre" de ese artículo, con el fin de facilitarle la lectura a quienes prefieren leer en español.

El Washington Post

Editoriales

Ponche presidencial de Hugo Chávez

Miércoles, 27 de enero de 2010

El HOMBRE FUERTE VENEZOLANO HUGO CHÁVEZ tiene un mes malo. Él se ha visto forzado a devaluar la moneda e imponer apagones de escala nacional, pasos que empeorarán una seria recesión y la inflación más alta de América Latina. La intervención humanitaria liderada por los Estados Unidos en Haití ha recortado su propaganda sobre un "Imperio" del mal estadounidense. Mientras su país fanático del béisbol mira la serie final del campeonato anual, un nuevo lema se ha convertido en viral: "Chávez - ´tas ponchao."

Así que no debería sorprender a nadie que el Sr. Chávez haya tomado nuevas medidas para apretar su puño autoritario. El domingo, sin siquiera una insinuación del debido proceso, su gobierno ordenó que los sistemas de TV por cable sacaran a seis canales de televisión - incluso a RCTV, el más viejo del país y desde hace mucho su estación más popular. La ofensa presunta fue dejar de transmitir los discursos en vivo de Sr. Chávez - de los cuales hubo más de 140 nada más en el año pasado, de hasta siete horas de duración.

Este no es el primer ataque contra RCTV, que produce la programación de entretenimiento más popular de Venezuela, así como programas de noticias con tendencia de oposición. En 2007, el Sr. Chávez ordenó que el canal saliera de las ondas hertzianas públicas, también sin el debido proceso requerido nominalmente por la ley. Aquella acción provocó el nacimiento de un movimiento estudiantil que, bajo los lemas de libertad de expresión y democracia, ayudó a derrotar la tentativa del caudillo de re-escribir la constitución, y propulsó a los candidatos de oposición a la victoria el año pasado, en Caracas y en otras ciudades y estados principales.

Los estudiantes han vuelto esta semana a las calles de Caracas y de al menos otras cuatro ciudades, con resultados violentos - dos fueron muertos y docenas fueron heridos en la ciudad de Mérida, en choques con matones a favor de régimen y fuerzas de seguridad. El martes, el vicepresidente y ministro de defensa del Sr. Chávez dimitió, junto con la ministro de Medio Ambiente. Una lluvia de crítica internacional está cayendo sobre su gobierno, la mayoría bastante más fuertes que la reacción gallina del Departamento de Estado, que observó que "cada vez que el gobierno cierra una emisora independiente, eso es un área de preocupación."

El Sr. Chávez puede calcular que toda la confusión vale la pena. Más adelante este año, toca una elección para la Asamblea Nacional, y lo que es ahora un cuerpo de aprobación automática podría caer en las manos de la oposición si la votación es libre y justa. La devaluación monetaria permitirá, al menos, que el Sr. Chávez gaste mucho más en el mercado doméstico en los meses próximos; el ataque contra RCTV eliminará una plataforma de oposición muy importante. Las protestas estudiantiles pueden proporcionar un pretexto para detener a organizadores claves, o hasta declarar una emergencia y aplazar las elecciones.

Si el Sr. Chávez fuera un líder derechista o un aliado de los Estados Unidos, los gobiernos latinoamericanos y muchos demócratas en el Congreso se movilizarían para parar su último abuso del poder, y para animar a la oposición pacífica y democrática. Pero él no lo es, y ellos se mantienen sobre todo silenciosos. La administración Obama, igualmente, no ha hecho casi nada para defender la democracia o animar a la oposición en Venezuela. Ahora - cuando el régimen de Chávez amenaza con desintegrarse en caos y violencia - sería una buena oportunidad para comenzar.

lunes, 9 de noviembre de 2009

Perspectivas económicas

Acabo de leer un artículo en el "Washington Post", sobre el dilema de la Reserva Federal para no matar la "recuperación económica" tan anhelada. En mi humilde opinión, la recuperación actual no pasa de ser un espejismo creado por las tasas de interés "cero" prevalecientes. En todo caso, creo que vale la pena leer el artículo, por lo que tomé unos minutos para traducirlo y ponerlo a disposición de los hispanoparlantes interesados.

Tomado de “The Washington Post”

¿La próxima burbuja económica?

Por Robert J. Samuelson

Lunes, 9 de Noviembre, 2009

Cuando Nouriel Roubini habla, todo el mundo escucha. Roubini es, por supuesto, el antes desconocido economista de la New York University cuyas graves advertencias sobre una crisis financiera se comprobaron deprimentemente proféticas. La semana pasada, Roubini estaba pegando gritos. Escribiendo en el Financial Times, advertía que la Reserva Federal y otros bancos centrales gubernamentales están alimentando una nueva “burbuja” de activos que –aunque no está a punto de estallar- lo hará algún día con consecuencias calamitosas.

Este es el argumento de Roubini: La Reserva Federal está manteniendo las tasas de interés a corto plazo casi en cero. Los inversionistas y los especuladores piden dólares baratos prestados y los usan para comprar distintos tipos de activos –acciones, bonos, oro, petróleo, minerales, divisas extranjeras. Los precios suben. Se pueden conseguir ganancias gigantescas.

Pero esto no puede durar, advierte Roubini. La Reserva Federal aumentará eventualmente las tasas de interés. O los eventos externos (una confrontación con Irán, el miedo de una doble recesión) cambiarán la psicología del mercado. Entonces los inversionistas saldrán corriendo a asegurarse las ganancias, y las ventas dispararán un crack. Los precios de las acciones, los bonos y las materias primas caerán en picada. Las pérdidas serán crecientes, caerá la confianza y la economía real sufrirá.

“La Reserva Federal y los otros politicos parecen no darse cuenta de la burbuja monstruosa que están creando,” escribe Roubini. “Mientras más tiempo sigan cegados, mayor será la caída de los mercados.” ¿Esta misma película no la vimos ya? Bueno, quizás.

Los precios de los activos han subido espectacularmente, como los valores de las viviendas hace unos años. Desde su mínimo el 9 de Marzo, el índice de 500 acciones de Standard & Poor's ha ganado más de 50 por ciento. Un índice de acciones de 22 países llamados “mercados emergentes” (que incluye a Brasil, China e India) se ha duplicado desde su reciente mínimo. El petróleo, que se cotiza ahora en cerca de $80, ha aumentado 150 por ciento desde su mínimo reciente de $31. El precio del oro está cerca de su máximo absoluto,alrededor de $1.090 por onza. Mientras tanto, el dólar ha caído frente a muchas divisas. La mitad del cuento de Roubini resuena en nuestros oídos.

Pero la otra mitad es menos convincente: que los precios, empujados por los préstamos baratos, han alcanzado niveles especulativos. Recordemos que la economía parecía estar en caída libre a comienzos de este año. Los consumidores aterrorizados y las companies cautelosas acumulaban efectivo, cortaban los gastos y vendían las acciones a precios de remate. Desde entonces, el ánimo y los indicadores económicos se han mejorado. Los precios más altos de las acciones y las materias primas han recuperado casi completamente las grandes pérdidas de esos meses de pánico. Los precios de hoy están generalmente por debajo de los máximos previos. El precio máximo del petróleo estuvo cerca de los $150 por barril.

De manera similar, el índice S&P 500, que anda por los 1065, está un tercio más bajo que su máximo del 9 de Octubre del 2007 (1565.15), y aproximadamente por donde estaba el día de las elecciones del 2008 (1005.75). Medido por la razón precio-ganancias histórica, estos niveles se pueden justificar, si la recuperación económica continúa. Con los despidos masivos de personal, los costos de los negocios han disminuido bruscamente. “La esperanza es que cuando los consumidores y las empresas comiencen a gastar de nuevo, el aumento de las ventas se refleje rápidamente en la línea final (las ganancias),” dice Howard Silverblatt de S&P's.

Tampoco está claro que los préstamos baratos en dólares estén promoviendo la especulación. “En los Estados Unidos y en Europa, los bancos están reduciendo los préstamos,” dice el economista Hung Tran del Instituto de Finanzas Internacionales, una organización de investigación de las instituciones financieras. “Se ve a los fondos de cobertura tomando menos apalancamiento (dinero prestado) que en el 2007.” Los que pasó en realidad, dice, es que según los inversionistas perdían el miedo, movieron sus fondos del efectivo hacia otros mercados, empujando los precios hacia arriba. Cita los flujos hacia afuera de los fondos mutuales del mercado monetario que superan los $300,000 millones.

De hecho, eso es lo que quiere la Reserva Federal, argumenta el economista Drew Matus del Bank of America. Las bajas tasas de interés sobre los fondos del mercado monetario y las cuentas corrientes “están tratando de forzarlo a uno a hacer algo con” el dinero -sea gastarlo o invertirlo. Evitar la depresión quiere decir apoyar a los mercados de consumo y de activos.

Así, la nueva burbuja de Roubini se queda sin comprobarse. Pero esto no hace que su advertencia sea menos válida. Hemos aprendido que hay una línea muy fina entre promover la expansión económica y fomentar burbujas. En retrospectiva, las políticas relajadas de la Reserva Federal contribuyeron tanto a la burbuja “tech” del final de los 1990 como a la reciente burbuja de la vivienda, aunque está en discusión cuánto.

Los signos más preocupantes de excesos especulativos, dice Tran, involucran a algunos países en desarrollo de Asia y América Latina. Estos países han recibido capitales considerables (dinero del exterior). Estos capitales han hecho aumentar abruptamente los precios de las bolsas locales y reflejan desapego con el dólar. Sus bancos centrales –imitando a la Reserva Federal- también han mantenido bajas las tasas de interés locales, alimentando un rápido crecimiento del crédito. Algunos de sus mercados bursátiles han excedidos sus máximos previos. Estos países encaran un dilema. Si aumentan las tasas, puede ser que atraigan más capitales “calientes” extranjeros; si mantienen las tasas bajas puede ser que alienten la toma de préstamos especulativos en la divisa local.

Pero el dilema surge de las bajas tasas de interés de la Reserva Federal y el dólar débil. La conclusión: cuán bien navegue la Reserva Federal para alejarse de su política actual le importa tanto al mundo como a los EEUU. Si es demasiado rápido, puede matar a la recuperación económica; si es demasiado lento, puede generar burbujas –y matar a la recuperación.

domingo, 4 de octubre de 2009

Diez preguntas sin respuestas

Me acaba de llegar un correo electrónico, con el artículo que sigue. Mi respuesta, a la amiga que me lo mandó, es que deberíamos contribuir, cada uno de nosotros, con diez preguntas a hacerle al líder del régimen, y acumularlas todas en un blog tal como éste, de modo que todos nosotros las podamos ver, leer y memorizar, y si acaso tenemos la oportunidad, preguntárselas al líder o a alguno de sus subalternos. Desde ya, mi blog está disponible para ese trabajo, si a ustedes, lectores, les parece conveniente. Mientras tanto, leamos las diez preguntas de Elizabeth Fuentes.

Elizabeth Fuentes es periodista desde los años setenta.

Comenzó con el Diario de Caracas y ha trabajado en emisoras de radio, televisoras como Globovisión y en varios periódicos y revistas. Actualmente además de su programa de radio, mantiene una columna en el periódico Tal Cual que dirige Teodoro Petkoff.

Reconocida gremialista, Elizabeth Fuentes ha mantenido siempre un verbo encendido en contra de las injusticias, de la cursilería y del ridículo. Es irreverente y chispeante, satírica e inteligente, en suma, toda una mujer profesional dedicada a descubrir y desvestir las miserias del ser humano como ente socio-económico-político.

Amiga y compañera de trabajo de Valentina Quintero, Nelson Bocaranda Sardi, Eleazar Díaz Rangel, Napoleón Bravo y otros muy importantes periodistas, ha podido incluso escribir para el teatro pues es la autora de “Mi marido es un cornudo”, obra que ha puesto en escena la maravillosa Elba Escobar.

Elizabeth Fuentes ha sido declarada contrincante no grata por diversos gobiernos del país, pues se ha dedicado desde siempre a hacerles tratar de ver el sentido de la injusticia que practican en su ejercicio de gobierno.

En una ocasión José Ángel Ciliberto Ministro del Interior la expulsó del Palacio de Gobierno por la cantidad de preguntas inconvenientes que le hizo. Todo para que al llegar al Diario, Elizabeth comenzara su columna con el siguiente subtitular: "De mejores casas nos han botado". O sea...

Con Chávez la periodista mantiene una guerra sorda, demostrándonos a todos las verdaderas intenciones del embustero Teniente Coronel.

Hace dos días, Elizabeth Fuentes publicó este excelente reportaje que hoy quiero compartir con ustedes. Aquí, de nuevo, desviste al embustero y nos lo muestra tal cual es, un vividor esquizoide que se ha apoderado de todo lo que nosotros le hemos entregado.

Saludos.

Diez preguntas sin respuestas

¿Violar la Constitución Nacional a través de la Ley de Educación, no lo convierte en un golpista igualito a Micheletti?

Por: Elizabeth Fuentes

El diario italiano La Repubblica tiene un tiempazo publicando en su primera plana las diez preguntas que le quiere hacer el periodista Giuseppe D´Avanzo al primer ministro Berlusconi, a propósito del escándalo sobre su relación con jóvenes prostitutas.

El diario solicitó la entrevista meses atrás, pero como hasta el momento Berlusconi no se la ha concedido, con el argumento de que ese diario es un medio conspirador de la izquierda italiana (¿les suena?), pues ellos han decidido publicar diariamente las diez preguntas que el periodista quiere hacerle al señor Berlusconi y hasta le agregan un countdown: "Han transcurridos 96 días, 7 horas, 11 minutos y 14 segundos sin respuesta..." La idea me fascinó.

De hecho, me encantaría que Teodoro me permitiera fusilármela y que, miércoles tras miércoles, esta columna culminara siempre con esas diez preguntas que el ciudadano Presidente de la República no permite que le hagamos porque, como al autócrata de derecha italiano, le tiene pánico a enfrentar la prensa local. Respetando sus temores a un magnicidio vía bolígrafo, le damos la estupenda oportunidad de que, al menos, las responda vía email.

Recuerdo la primera vez que lo entrevisté, cuando vivía eso que llaman arrimado en el apartamento de Luis Miquilena, en Altamira. Estaba recién salido de Yare y era la época en que casi todas las periodistas estaban enamoradas de él y les parecía la gloria meterse un grabador en la pantaleta, burlar a las autoridades de la cárcel y hacerle una entrevista. Una cosa rarísima, porque ni bueno estaba y era obvio que aquel teniente coronel llanero no era otra cosa que un teniente coronel llanero, de lo más simpaticazo, eso si.

Gracias a los oficios de Héctor Landaeta y de Carmencita Ramia, terminé yo paradita en la plaza Altamira, junto al fotógrafo Gustavo Acevedo, esperando que alguien se nos acercara y nos llevara ante el golpista. Comiquísimo aquello: cada tantos metros se nos acercaba una especie de guardaespaldas, nos pedía la cédula y nos conducía ante el próximo, que exigía lo mismo.

Hasta que me harté y ya en las puertas del edificio, les dije: "Pues muéstrenme su cédula ustedes también" y me negué a seguir en aquella ridiculez. Sospecho que esos tipos han debido ser Diosdado, Jesse o Carrizales, de lo más desempleados y subvencionados por Miquilena en aquel entonces.

Acevedo, uno de los mejores reporteros gráficos con los que haya trabajado, apenas lo vio, le dijo: " Párate ahí como Superman". Y como Superman se paró Chávez, con los brazos en la cintura, viendo la cámara en contrapicado, fascinado con la comparación. De hecho, la entrevista la titulé "El Superchávez", y fue portada del suplemento dominical Letra G, del diario El Globo , donde trabajaba para la época. Nada condescendiente, le pregunté varias veces si no temía terminar como cualquier Carlos Andrés Pérez, creyéndose un líder continental y abandonado luego por todos.

Me habló de Bolívar. Le cité luego un poema de Antonio Miranda ("persigo el mito que hice de mí y siempre estoy en deuda conmigo mismo"), pero no entendió nada y respondió fascinado que en los pueblitos de Venezuela ponían su foto junto a la de María Lionza.

La segunda vez lo entrevistamos obligado, porque se presentó sin invitación en Radio Capital, en el programa que conducíamos Jesús Romero Anselmi y yo. De hecho, aún conservo la libretica con los distintos teléfonos de todos los militares que nos llamaban cada dos tardes para pedirnos, por caridad, una entrevista con el coronel Chávez, mientras el operador, Efraín Sangronis, se las ingeniaba para negarle que yo andaba por ahí.

Y la tercera, ya candidato y apoyado por los medios mas importantes del país, más el capital que le recogió Miquilena, ocurrió en un almuerzo del Caracas Press Club, cuando le pregunté: "-¿Si usted llega a ser Presidente y se despierta una madrugada con tres tanques atacando Miraflores y militares abaleando La Casona, qué hace? Se va corriendo a Venevisión?" Luego de la carcajada de rigor, respondió algo así como "Enfrentaré a los golpistas hasta la muerte. Daré mi vida por defender el voto del pueblo...y bla, bla, bla"... Con diez años de retraso, le solicito ahora una cuarta oportunidad a ver si en esta ocasión nos va mejor a ambos.

He aquí mis Diez Preguntas al Presidente Hugo Chávez. Las diez preguntas que, igualito a Berlusconi, no se ha atrevido a enfrentar y que me gustaría repetirle, semana tras semana:

1) ¿Violar la Constitución Nacional a través de la Ley de Educación, no lo convierte en un golpista igualito a Micheletti?

2) ¿Por qué le preocupa tanto la intromisión de un gobierno extranjero en Colombia y estimula y financia la intromisión de Cuba en Venezuela?

3) ¿Por qué permite que altos funcionarios de su gobierno se enriquezcan, mantengan cuentas multimillonarias en los bancos de Suiza y Andorra y ni siquiera disimulen su modus operandi, mientras usted voltea para otro lado?

4) ¿Su gobierno es realmente incapaz de combatir la delincuencia que azota al país y nos ha convertido en uno de los más peligrosos del mundo, o se trata de una estrategia política para mantenernos aterrorizados?

5) ¿Será porque los delincuentes son los que conforman las bandas criminales que defienden su proyecto apaleando opositores desarmados?

6) ¿Cómo es que usted sostuvo ante la prensa internacional que los lanzacohetes AT-4 que se encontraron en manos de las FARC eran unos artefactos obsoletos, unos "tubos viejos", cuando en septiembre del año pasado su ministro del Interior, Tareck El Aissami, convocó una rueda de prensa en Caracas, mostró un lanzacohetes AT-4, idéntico al encontrado a las FARC, y aseguró que con ese aparato de "alto poder destructor", supuestamente se iba a realizar un atentado contra usted, Presidente?

7) ¿Cuánto dinero ha despilfarrado comprando las simpatías de los Kirchner, Ortega, Morales, Correa, más la colección de hoteles y sombreros de Zelaya?

8) ¿Usted sabe que el dinero de la Nación no es precisamente suyo?

9) ¿No le parece que en Las Venas Abiertas de América Latina, los latinoamericanos quedamos todos como unos grandes pendejos?

10) ¿O será que a nuestros gobernantes, desde Fajardo hasta el sol de hoy, les ha convenido que sigamos siendo unos grandes pendejos para mantenerse en el poder y disfrutar de sus mieles para siempre?